Newcastle United Football Club

¿Un Newcastle de Champions?

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Esta vez sí. Parece que casi a la vigésima, va la vencida. Mike Ashley está a un paso de vender el Newcastle. En 13 años en el cargo, el magnate ha puesto el club a la venta en incontables ocasiones y en muchas de ellas se ha terminado echando atrás después de pactar el precio. Pero ahora, en 2020 y tras una eterna negociación que ha llevado más de un año, el club pasará a manos de la familia real saudí. Todo está acordado y solo falta que la Premier League dé el OK a los avales presentados por los compradores.

Tras una gestión nefasta, la afición del Newcastle vuelve a sonreír o, al menos a respirar aire de esperanza. Para que nos hagamos una idea de cómo ha sido el Newcastle bajo el mando del dueño de Sport Direct, solo basta con tirar de hemeroteca. De 1994 a 2007 (los 13 años anteriores a la gestión de Ashley), el Newcastle, por promedio total, fue el cuarto mejor equipo de la Premier League. En dos ocasiones fue subcampeón y atrajo a sus filas a algunos de los mejores jugadores del mundo. Los 13 años siguientes, los que ha estado Ashley en el mando, el club ha promediado ser parte baja de la tabla (13º), ha perdido la categoría en dos ocasiones y ha luchado por no descender en prácticamente todas las temporadas, salvo una (y salvo las que luchó por el ascenso, en Championship).

Algo más de 300 millones de libras tienen la culpa de que Mike Ashley, que compró el Newcastle por una tercera parte de lo que va a recibir, salga de la entidad.

Mohamed Bin Salman, Príncipe heredero de Arabia Saudí, se va a hacer con el club gracias a la mediación de la empresaria Amanda Staveley, que intervino también en las compras del Manchester City y del Liverpool. La fortuna de la familia de Mohamed Bin Salman está calculada en 320 mil millones de libras, mientras que, por ejemplo, la del dueño del Manchester City es de 23 mil millones de libras. Hablando mal y pronto, el nuevo dueño del Newcastle tiene más de 10 veces más el dinero que el dueño de los Citizens. La realidad, eso sí, es que todo indica que el club será controlado por un Fondo de Inversión de la Península Arábica (PIF) que será manejada por Yasir Al-Rumayyan como cabeza visible para proteger la imagen de Bin Salman.

Con este panorama, es innegable pensar en un Newcastle de Champions, un equipo que va a por todas, el mayor imperio de las Islas. Una idea que gusta y disgusta al aficionado del equipo a partes iguales. ¿Por qué? Es evidente que la grandeza en forma de títulos llama a la puerta y que es un caramelo en la puerta de un colegio, pero por otro lado queda el sabor amargo de todo aquel que se va a subir al carro cuando el tren lleva más de 100 años en marcha.

Newcastle siempre fue un club rico en valores, y muy rico en dinero. Un gigante aletargado que nunca ha sido superior por las nefastas gestiones de quienes han estado al mando. El Newcastle era una piedra preciosa sin pulir, una naranja sin exprimir. También por la procedencia de ese dinero que ahora se va a inyectar en el noreste de Inglaterra. Y es que la familia saudí y en concreto Mohammed Bin Salman es el principal sospechoso del famoso asesinato del periodista Jamal Khashoggi.

Un dinero manchado de sangre que han intentado poner como pretexto quienes no quieren que la compra se lleve a cabo, quizás por temor a ser derrocados ahora que un pez más grande ha entrado en la pecera. ¿No es hipócrita hablar del dinero del Newcastle cuando los mayores patrocinios del mundo del fútbol vienen de Qatar y de los Emiratos? ¿No tienen el Real Madrid, Arsenal, Manchester City, PSG, Barcelona, inyecciones económicas de todos esos países?

No es aquí lugar para hablar de entrenadores o nuevos jugadores. Ya se ha fantaseado con Mbappé y Van Dijk, con firmar como técnico a Pochettino o con ganar la Champions en dos años.

El proyecto será a largo plazo y tendrá que pasar por distintas transiciones. Aunque posible, es impensable que los primeros espadas del fútbol mundial acepten llegar a pelear a un equipo que de primeras no juega en Europa. Alguno habrá que acepte, y esa será la bisagra para enlazar buenos resultados y ser cada vez un equipo más atractivo en lo deportivo y no solo en lo económico. Con la UEFA cada vez más encima para el cumplimiento del Fair Play Financiero, el Newcastle no podrá sacar la máquina de hacer dinero de la nada por mucho patrimonio que tenga detrás su dueño si el proyecto no está asentado. Es tiempo de subirse al tren de las urracas antes de que se conviertan en un nuevo rico aún más rico.

(24/04/2020)

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Diego G. Argota‏

Diego G. Argota‏

Periodista. Newcastle, en Premier (o en Championship). Alan Shearer.

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