Louis van Gaal - Manchester United Football Club

Goodbye van Gaal

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Se fue Louis van Gaal. Se fue dejando su obra inconclusa y amargura entre los aficionados, no por su marcha, sino por el camino recorrido por el equipo bajo su mando.

No pretendo hablar de datos, de estadísticas, sino de sentimientos, de intangibles, de sensaciones, porque lo que comenzó como un sueño por recuperar el trono inglés, finaliza como una pesadilla por ver al equipo abocado a un nuevo fracaso.

Porque no nos engañemos, servidor es un acérrimo seguidor de la carrera y método del otrora triunfador ‘ajacied’, pero el lugar que le corresponde al Manchester United dista mucho del actual, resultado de sumar un proyecto paupérrimo con Moyes a la cabeza y un esbozo insulso de lo que van Gaal nos había prometido. Todo, porque es imposible (o al menos lo parece) acercarse al legado de Sir Alex Ferguson.

El desembolso ha sido superlativo en la “Era van Gaal”, sin embargo, pocos han cumplido expectativas y los resultados, además, no han acompañado.

El técnico tuvo desde el inicio una idea clara de juego, optando por un gran dominio de la posesión y por intentar adaptar su exitoso 1-3-5-2 al trepidante fútbol inglés, pero nada más lejos de la realidad. Tras mucho tiempo de testarudez, dobló la rodilla para volver a un 1-4-3-3 más habitual y cómodo para toda la plantilla.

El equipo mejoró, la hinchada lo agradeció, pero la poca cintura del técnico a la hora de tomar ciertas decisiones y la plaga desoladora de lesiones, hizo que el desempeño del equipo no fuera el esperado.

Desde que tomó las riendas, van Gaal ha tenido, como toda su vida deportiva, que lidiar con numerosas críticas, desde los aficionados, hasta viejas glorias del club, que no cesaron en su empeño a la hora criticar el juego del equipo y la actitud del entrenador.

Capítulos de desencuentros, como el vivido con Di María o el gigantesco drama con Valdés, hicieron mermar la ya deteriorada figura de van Gaal, que veía impasible como su carácter chocaba de lleno con el de valiosos pilares del equipo, tanto dentro como fuera del campo.

La segunda temporada al timón del coloso rojo de Manchester, con la vuelta a Champions, aceleró el entusiasmo de la hinchada, aunque pronto, la deficiente gestión deportiva, sin fichajes en las zonas más necesitadas y con el desorbitante montante (a la postre no tanto) pagado por un semidesconocido como Anthony Martial, no hicieron más que volver a encender la llama más crítica del (siempre) negativo público con van Gaal.

El equipo comenzó bien, el juego mejoró, la actitud de los jugadores y los resultados también, pero fue un fugaz espejismo. Aparecieron de nuevo las dudas, y la endeblez defensiva y la escasa aportación goleadora (exceptuando a Martial) hicieron aguas en los Red Devils, que con una serie de resultados negativos allá por el mes de diciembre, dieron casi por finiquitada su oposición al título.

Jugadores como Jones, Rojo, Shaw, Young, Valencia o Schweinsteiger, pasaron mayor tiempo en la enfermería que sobre el césped. Memphis, ilusionante fichaje, pareció olvidar el talento en Eindhoven, mientras que De Gea, Martial y, en menor medida, Rooney, se empeñaron en mantener a flote un barco en el que tan solo el dirigente neerlandés parecía creer.

Los problemas físicos que arrastró el capitán, contradictoriamente, trajeron consigo un haz de luz llamado Rashford. Talentoso ariete del U21, que se ha ganado, incluso, ser preseleccionado para la EURO 2016 gracias a su olfato goleador y a su calidad innata con el balón.

Martial fue quien con más fuerza iluminó la penumbra de un vestuario cabizbajo y deshecho por el desgaste que supone la cruel desesperanza de no ser capaz de alcanzar los objetivos marcados al inicio de temporada. Unos objetivos que por historia y fútbol, el Manchester United no debería de plantearse, sino que deberían formar parte de las obligaciones contractuales de cualquiera que quisiera integrar el equipo. Unos objetivos mínimos y exigibles a uno de los clubes más grandes y laureados de la historia del fútbol.

Las aspiraciones europeas, al igual que las ligueras, fueron fugaces, pues el paso por el viejo continente fue tan efímero como decepcionante.

Se luchó hasta el final por un puesto en Champions League para la próxima temporada, de igual manera, combatieron hasta el agotamiento el día de la final de FA Cup, donde se alzaron con el trofeo ante un Crystal Palace que no sucumbió hasta que llegó la prórroga, envolviendo más si cabe el estadio de Wembley con la mística que solo este deporte concede. 

Pero no se consiguió la plaza para Champions, al igual que no hubo lucha real por conquistar la Premier League, y no hubo, en ningún momento, comunión por parte de nadie con el técnico y sus ideas. Ni afición ni jugadores parecieron nunca estar en consonancia con un incomprendido van Gaal, que a pesar de aferrarse a su puesto hasta el final, no ha sido capaz de llevar a cabo su plan.

A sus espaldas, deja un legado muy similar al que dejó en Múnich. Jóvenes talentos preparados para batallar en primera línea de fuego, cambios en hábitos y costumbres del club e instalaciones, carácter e idea de juego, pero unas vitrinas “vacías” para un campeón que merece volver al Olimpo cuantos antes, para poder devolver el equilibrio al Planeta Fútbol.

Wayne Rooney – Louis van Gaal – Manchester United Football Club

(27/05/2016)

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Bart Tejada

Bart Tejada

Mi primera palabra fue 'football'. Soldado de Sir Alex Ferguson y sus 'Red Devils'. Thierry Henry.

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